Lo que el salitre y el trote diario le hacen a tus ventanas (y la ruta de esta semana)
Hay dos formas de enterarte de que una ventana o una persiana pide auxilio. La primera: hace un ruidito raro, la cinta se pone tiesa o la manilla empieza a ir dura. No haces ni caso. Sigues a lo tuyo. La segunda: un domingo por la tarde la cinta se parte de golpe, la persiana
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