Lo que el salitre y el trote diario le hacen a tus ventanas (y la ruta de esta semana)

Hay dos formas de enterarte de que una ventana o una persiana pide auxilio.

La primera: hace un ruidito raro, la cinta se pone tiesa o la manilla empieza a ir dura. No haces ni caso. Sigues a lo tuyo.

La segunda: un domingo por la tarde la cinta se parte de golpe, la persiana se desploma como una guillotina y te quedas a oscuras. O abres la oscilobatiente para ventilar y te quedas con la manilla loca en la mano mientras la hoja cuelga de un solo tornillo.

Ese es el pan nuestro de cada día en Reparaciones Aitor.

La semana del 21 de septiembre nos ha llevado de un lado a otro de la frontera. Arrancamos por Francia (Hendaya, Urruña, San Juan de Luz) y bajamos completando nuestra ruta habitual por Irun, Hondarribia, Rentería, San Sebastián, Hernani y Andoain.

Es nuestro radio de batalla habitual, aunque cuando toca subimos a Mondragón, Bergara o nos metemos en el norte de Navarra (Etxalar, Lesaka, Igantzi, Bera).

¿Y con qué nos hemos encontrado en las casas? Pues con la realidad de vivir aquí.

El salitre de la costa, la humedad constante y el uso diario devoran los herrajes. No perdonan. Esta semana el menú ha venido cargado:

  • En persianas: lamas rotas que atascan el recorrido, paños descolgados, cintas deshilachadas hasta decir basta, flejes partidos y poleas o conteras que ya no daban una vuelta más.
  • En ventanas y puertas de PVC y aluminio: compases oscilobatientes agarrotados, bisagras vencidas por el peso, ángulos de reenvío partidos y manillas pasadas. Además del clásico de la zona: herrajes carcomidos por el óxido marino que pedían a gritos sustitución, ajuste y un buen engrase.

La mayoría de la gente piensa que cuando una ventana no encaja bien hay que cambiarla entera y gastarse miles de euros. Casi nunca es así. El 90% de las veces se trata de cambiar los herrajes adecuados, ajustar el ángulo y devolverle la estanqueidad.

Si notas que tu persiana baja a trompicones o que para cerrar la ventana tienes que empujar con el hombro, no esperes a que se rompa del todo un viernes por la noche.

Nosotros seguimos en la carretera. La semana que viene os contamos más batallas de taller.

Si necesitas que revisemos las tuyas antes de que revienten, llámanos a Reparaciones Aitor y nos pasamos en nuestra siguiente vuelta.

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